A partir de septiembre de 2019, los bancos estarán obligados a realizar una autenticación fuerte de cliente para cada acceso a la cuenta. Los requisitos estipulan el uso de dos factores de autenticación que cubran al menos dos de las tres categorías posibles: “conocimiento” (por ejemplo, contraseña, PIN), “posesión” (por ejemplo, token, smartphone, tarjeta con chip, TAN que cumpla con los requisitos) y/o “inherencia” (algo que el usuario posee personalmente o físicamente, por ejemplo, su huella dactilar). Entonces, ya debe requerirse un segundo factor para el acceso a su banca en línea.
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